El asesino del parking. Perfil criminal

En diciembre del año 2003 el jurado popular, compuesto por ocho hombres y una mujer apreció unánimemente la culpabilidad de Juan José P. R. y la Audiencia de Barcelona le condenó a 52 años y 9 meses de prisión por los dos terribles asesinatos cometidos en enero del mismo año en un parking de Barcelona. La sentencia definía al acusado como un hombre “frío y peligroso” que actuó con “brutalidad” en las muertes a golpes de martillo de Maria Angels R. el 11 de enero de 2003 y de María Teresa de D. 11 días más tarde en el aparcamiento del barrio barcelonés del Putxet. El juez entendía que Rangel era culpable de los dos crímenes con alevosía y ensañamiento, por lo que le impuso la pena máxima, además de un delito de robo.

Cortesía de El País

Al estudiar el desarrollo de la investigación, identificación y detención del autor como consecuencia de un trabajo serio y meticuloso llevado a cabo por el Grupo de Homicidios del Cuerpo Nacional de Policía de Barcelona, se fue dibujando una imagen que nos da una idea de cual era su perfil criminológico.
Todos sabemos que cuando se investiga un asesino serial, como es el caso analizado, es fundamental establecer el móvil de cada uno de los crímenes y en especial determinar su perfil criminológico.
Como dice Vicente Garrido Genovés y Patricia López Lucio en su libro “El rastro del asesino”, un perfil criminológico es una estimación acerca de las características biográficas y del estilo de vida del responsable de una serie de crímenes que todavía no se ha identificado. También incluye una predicción acerca de donde vive o tiene su base desde la que se desplaza para cometer los delitos, y cuáles son las áreas probables en las que puede volver a actuar. El resultado de todo esto es lo que se denomina perfil, pensado para ayudar a la policía en sus investigaciones. Ningún perfil resuelve un crimen, ni el perfilador tiene poderes psíquicos –más allá de los adquiridos por su estudio y experiencia- que ofrecer a una audiencia que lo contempla incrédulo.
Esta tarea, complementaria a todas las habituales de investigación policial científica, consiste en interpretar las huellas psicológicas (o de comportamiento) del delincuente, pero esto no lo puede hacer si no conocer al detalle los análisis de todos los vestigios y pruebas hallados en la escena del crimen, junto con toda la información disponible relativa a posibles testigos y a la víctima o víctimas del crimen.
Según el científico y escritor Harold Morowitz, los cuatro jinetes del Apocalipsis que cabalgan en el mundo actual son la guerra, el hambre, las epidemias y las alimañas. Y, por desgracia, la sociedad es atacada por determinadas alimañas capaces de cometer atrocidades como las sucedidas en el barrio del Putxet en Barcelona.
Pérez Rangel, asesinó dos veces en el mismo sitio, no como otros asesinos de la época como Alfredo Galán (el asesino de la baraja) que actuó en diferentes lugares. Se desplazaba siempre en transporte público y su forma de matar era extraordinariamente dolorosa para sus víctimas. Constan entre los documentos intervenidos en su guarida haber realizado numerosas vigilancias a las usuarias del parking del Putxet de lo que se deduce que fueron terroríficamente elegidas.
Una de las primeras preguntas que se formularon los investigadores era para qué cometió esos crímenes.
Vicente Garrido, afirma en su libro, que los asesinos en serie siempre buscan lugares conocidos para atacar. Es evidente que Juan José conocía perfectamente ese parking, del que disponía llaves de acceso y del ascensor, ya que había tenido alquilada una plaza anteriormente, luego tenía perfectamente identificado en ese lugar en su mapa mental y le permitía moverse con total tranquilidad por sus instalaciones.
Cuando cometió los dos crímenes vivía en casa de sus padres en el barrio de la Mina de Barcelona, lugar humilde y alejado de su espacio soñado muy diferente a su espacio ideal para vivir en el que residió durante un año y cercano al parking donde ejecutó sus crímenes, barrio de la zona alta de la ciudad habitado por la clase social a la que aspiraba y que se vio obligado a abandonar por razones económicas. Ocupaba una habitación que no dejaba que nadie entrara y que era un lugar totalmente inhabitable, desordenado e imposible de compartir con aquellas mujeres que veía en su antiguo barrio de San Gervasio.
Ambas víctimas eran usuarias de la plaza de parking 15 pero de plantas diferentes a las que atacó cuando estacionaban sus vehículos y las obligó a acompañarle por la fuerza al lugar más recóndito del parking donde las asesinó.
A la vista de la situación económica, sentimental, familiar y laboral de Rangel, todo apunta a que pretendía huir de la angustia de la vida que tenía y que le decepcionaba profundamente.
Kim Rossmo, investigador canadiense, elaboró una teoría basada en la geografía del crimen “profiling Geographic” y definió a los criminales en diferentes categorías, según actuaban de una forma u otra y que, Vicente Garrido, interpretó que Juan José, pudiera haber actuado como un criminal trampero, es decir, como aquel agresor que asume una posición u ocupación, o crea una situación que le permite encontrar víctimas en un lugar que él controla.
¿Pero, nos podemos preguntar qué veía en su mente criminal cuando acechaba a sus víctimas?Veía a dos mujeres maduras, atractivas, bien vestidas, con autonomía económica y personal, que viven en un piso de una zona acomodada y que no tienen problemas para llegar a fin de mes y que ni tan siquiera se fijarían en él si se las cruzaba.
Para el criminal, se trataba de víctimas de bajo riesgo, no podían defenderse ante un ataque por sorpresa. No dependía de las drogas, ni de nadie y no necesitan buscar el consuelo de un joven como él. Sabían adaptarse a la sociedad que le rodeaba y se vestían bien en cada ocasión que se requería. Juan José, era plenamente consciente que se encontraba a años luz de estas mujeres. Intentó estar en ese mundo pero fracasó. Estaba endeudado con los bancos, fracasó en el trabajo, tuvo que abandonar el apartamento y la plaza de parking y se refugiaba en una habitación totalmente desordenada de la familia que nadie se atrevía ni a entrar.
Se trata, en definitiva, de una persona totalmente frustrada con su entorno personal, profesional y familiar con el domicilio que habitaba, su barrio y sus padres, alejado de cualquier relación sentimental estable.
¿Pero por qué atacó con tanta ira Juan José a dos mujeres que no conocía y no le habían hecho absolutamente nada?Analicemos la conducta del criminal para intentar comprender que pasaba por su mente. Todos conocemos el terrible estado de las víctimas cuando se descubrieron los cadáveres que reflejaban las torturas sufridas por su autor. Juan José estaba demostrando su profundo desprecio hacia una sociedad que le había desahuciado. Ellas eran guapas y solventes pero en su deformada mente sólo veía a unas mujeres despreciables. Al colocarles una bolsa de basura de plástico en la cabeza estaba humillándolas y situándolas en el lugar que pensaba debían estar. Estaba seguro que no eran absolutamente nada y que cuando las atacaba estaban a su completa merced. Si no podía conseguirlas, las aterrorizará.
Pérez Rangel tenía estudios medios, había tenido novia y practicaba el billar pero no podía aspirar a aparecer como un hombre más maduro, inteligente y más culto como sus víctimas. No le obsesionaba el dinero cuando las atacó y por ese motivo no tenía necesidad de robar las joyas a sus víctimas aunque si se apropió de sus tarjetas de crédito, y posteriormente pensó que podía obtener algún dinero para cancelar sus deudas cuando extorsionó al marido de María Ángeles, error que permitió centrar la pista sobre él por la Policía. El dinero no fue su móvil, está claro.
Todo parece indicar que acumuló una desorbitada ira contra aquellas mujeres que cuando las veía le recordaba que nunca podría tenerlas ni vivir cerca de ellas por lo que desarrolló dos estrategias criminales, una dirigida a librarse de ese odio matándolas y otra, demostrar lo que era capaz de hacer.
Con su detención, los ciudadanos de Barcelona respiraron tranquilamente pues la Policía evitó que este criminal cometiera más asesinatos lo que supuso que confiaron más en la Justicia.

Ávila, a 21 de febrero de 2011.

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