Asesinos seriales

El fenómeno de los asesinos en serie “killers serie” es el más grave dentro de la criminalidad violenta. Las causas de estos son la búsqueda de excitación, la disociación y un sentimiento grandioso del yo. También influye un proceso de socialización lleno de abusos y violencia. El asesino en serie no ataca por haber llegado a una situación traumática insostenible sino que describe el inicio de los asesinatos como el resultado de una energía liberada. La presión de esta energía hace que el asesino en serie esté “necesitado” de esa forma de actuar a lo largo del tiempo. Tiene pensamientos recurrentes sobre actos violentos y fantasías de poder o de sexo. Este tema, tan atrayente como complicado para su estudio, tiene un fuerte impacto para el investigador.

El agente del FBI, Robert Ressler cuenta en su libro Asesinos en serie cómo fue en unas clases en el extranjero donde acuñó el término “asesino en serie” al recordar los seriales de aventura que solía ver en la televisión cuando era niño.
Dentro de los asesinatos múltiples hay dos criterios básicos para distinguir los distintos subtipos, el lugar donde se cometen los asesinatos y el tiempo transcurrido entre los distintos asesinatos. Según Jorge Jiménez Serrano , podemos establecer la siguiente distinción:
Asesino en serie. Asesino en serie es aquel que mata a tres o más víctimas de forma sucesiva y con periodos de “enfriamiento” entre ellas. La característica principal de esta tipología es la existencia de un período de enfriamiento y una individualización de los crímenes en cuanto a que cada víctima puede verse como un crimen separado en momento y lugar. (Ej. Alfredo Galán, “el asesino de la baraja”).
El período de enfriamiento puede considerarse como un espacio temporal en el que el asesino no mata, aunque eso no quiere decir que no esté planeando seguir haciéndolo. Tras el crimen, el asesino consigue cubrir las necesidades psicológicas que buscaba y obtiene unas sensaciones de poder, dominio, venganza que lo sacian.
En esta situación el asesino no requiere matar otra vez, aunque a veces siente la necesidad de recrear y revivir el asesinato, por lo que pude hacer uso de souvenirs o trofeos robados de la escena del crimen. Pero esta saciedad es momentánea, las recreaciones llega un momento en que no son capaces de sustituir el paso al acto de su fantasía y el asesinato vuelve a matar.
Asesino en masa. Se considera así al asesino que mata a cuatro o más víctimas en un mismo momento temporal y lugar. No existe período de enfriamiento porque los asesinatos se producen de forma sucesiva o con muy poco espacio de tiempo entre ellos. El lugar no tiene que ser un mismo espacio donde se concentren todas las víctimas, sino que puede haber desplazamiento por la zona sin que ello implique viaje o alejarse excesivamente del lugar donde comienza los asesinatos (ejemplo de este tipo de asesinatos en masa es el asesino de Oslo, A. Behring Breivik).
Asesino frenético. Aquel asesino que mata a dos o más víctimas en un período de tiempo consecutivo y en dos o más lugares. El tiempo que transcurre entre un asesinato y otro no se debe a un período de enfriamiento, sino que es el tiempo que transcurre hasta encontrar una nueva víctima. En este caso habría que hablar más de viaje que de desplazamiento, se requiere movilidad geográfica del asesino. Se podría decir que el asesino no deja de matar, no habría individualización de cada víctima, el asesinato es parte de una serie consecutiva.
Como dice Jorge Jiménez Serrano en su libro Manual práctico del perfil criminologico (Edit. Lex Nova), los crímenes seriales son un fenómeno que socialmente presenta ciertas reticencias para ser tratad de forma seria, en primer lugar debido a que, por suerte, no es tan frecuente como para requerir esfuerzos de investigación acuciante, y en segundo lugar porque la sociedad no quiere enfrentarse a la existencia de este tipo de individuos, ya que hacerlo supone encontrarse cara a cara con el mal.
Como en casi todos los dilemas que afectan al ser humano, las teorías y trabajos presentados en el ámbito científico se han movido en tres niveles fundamentales: biológico, psicológico y sociológico.
Desde la biología, el fenómeno se ha tratado con la intención de encontrar un fallo en el cerebro de estos individuos. Solo con un error en el funcionamiento de sus cerebros que los haga “anormales” podríamos concebir su maldad.
La psicología, por su parte, ha seguido con la vía patológica, intentando en este caso identificar algún trastorno psicológico que diera una explicación. Desde esta perspectiva el asesinato serial sería resuelto con un trastorno psicopatológico en el que el aprendizaje, la educación, distorsiones cognitivas, conductas disruptivas o el desarrollo de personalidades anómalas explicaría cómo una persona puede llegar a convertirse en un asesino en serie.
Por último, el enfoque sociológico ha tratado de contextualizar el fenómeno desde dos vertientes: la legal y la resocializadora. La primera se ocupa de la imputabilidad legal del asesino en serie, intentando responder a la pregunta de si está enfermo o simplemente es la personificación del mal. Si está loco es un enfermo, y como tal debe tratarse con una intención curativa o paliativa en su defecto; si no es así, la sociedad debe defenderse de ellos apartándolos. En relación con esto, la segunda vertiente plantea la posibilidad de reeducación, la resocialización del asesino en serie. ¿Podemos hacer que deje de querer matar? ¿Puede la sociedad crear sistemas de reinserción para este tipo de sujetos?
Existen diversos estudios que intenta explicar la fenomenología del asesino serial destacando, entre ellos, el modelo de motivación del FBI. Este modelo está basado en el estudio de 36 asesinos sexuales del Proyecto de Investigación de la Personalidad Criminal que dio lugar a la clasificación organizado-desorganizado. Según Ressler, perfilador del FBI, explica en su libro Asesinos en serie que hay asesinos  que muestran cierta lógica en lo que hacen, son metódicos, planifican sus crímenes, son inteligentes y competentes socialmente; serían los llamados asesinos organizados. Por otra parte estarían los asesinos impulsivos, pocos inteligentes, que son incapaces de planificar sus crímenes, generalmente relacionados con trastornos esquizofrénicos; serían los asesinos desorganizados.
Desde el punto de vista psicopatológico, el organizado estaría relacionado con personas psicópatas y el desorganizado con trastornos psicóticos.
Ressler, describe una serie de fases en la formación de la personalidad del asesino en serie sexual. En su infancia temprana, el niño convive con un ambiente social ineficaz, con padres ausentes o desestructuración familiar que conduce al niño a la elaboración de distorsiones cognitivas, a una falta de soporte emocional, escasez de habilidades sociales y falta de disciplina. En esta situación, el niño no posee estrategias de afrontamiento para resolver los conflictos que se le presentan y empieza a esconderse tras una serie de fantasías en la que suelen ir apareciendo componentes de tipo violento.
Estas fantasías conducen a un estado de ensimismamiento y aislamiento en el niño que se relaciona con conductas autoeróticas, rebeldía, tendencia a mentir y a desconfiar de los demás. En este momento suelen aparecer comportamientos que muestran crueldad con animales, pequeños robos caseros e incendios que van alimentando fantasías cada vez más violentas y una sed de venganza que pude evolucionar a partir de la adolescencia en secuestros, violaciones y asesinatos.
En cuanto se refiere a la clasificación de los asesinos seriales existen diversas teorías también, destacamos, no obstante, la de Kim Rossmo  que establece una clasificación en función del comportamiento geográfico realizado para buscar víctimas:
Cazador: busca a sus víctimas en los alrededores de donde vive. Es el caso del asesino de la baraja.
Cazador furtivo: actúa en un área específica que es distinta a donde vive.
Pescador: actúa en su zona de actividad rutinaria, donde trabaja, donde se divierte..buscando a la víctima y la situación oportuna.
Trampero: usa artimañas y situaciones para llevar a la víctima a su punto de anclaje, y es allí donde comete el delito. Podemos clasificar así a Pérez Rangel, el asesino del parking del Putxet en Barcelona.
EN LA MENTE DEL ASESINO. Video 1
Video 2
Video 3
Video 4
Video 5. EN LA MENTE DEL ASESINO.FINAL

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